Tener un contrato firmado da una falsa sensación de seguridad. La realidad es que muchos contratos, aunque estén firmados, pueden ser impugnados con éxito ante los tribunales si incurren en alguno de estos errores. Te los explicamos con ejemplos prácticos y cómo evitarlos.
Error 1: No poder probar quién firmó
Este es el error más frecuente con contratos en papel enviados por email. El cliente firma, escanea y devuelve el contrato — pero si luego niega haberlo firmado, demostrar que esa firma es suya puede ser muy difícil. Una firma manuscrita escaneada no tiene trazabilidad: no sabemos desde qué dispositivo se firmó, cuándo exactamente, ni si el documento que se firmó era el mismo que el que tienes tú.
Solución: usar firma electrónica con certificado de auditoría que registre el email verificado del firmante, la IP, el timestamp y el hash SHA-256 del documento. Cada uno de estos elementos es una prueba independiente de la identidad y el momento de la firma.
Error 2: Objeto del contrato demasiado vago
Un contrato que dice "servicios de consultoría" sin más detalle es casi inútil en un conflicto. El tribunal no puede saber qué se acordó exactamente, y ambas partes pueden presentar versiones contradictorias. Para que un contrato sea válido y ejecutable, el objeto debe ser determinado o determinable (art. 1273 CC).
Ejemplo de error: "El proveedor prestará servicios de marketing digital al cliente por 2.000€/mes."
Ejemplo correcto: "El proveedor prestará los siguientes servicios: gestión de campañas de Google Ads con presupuesto máximo de 1.000€/mes a cargo del cliente, elaboración de 8 publicaciones mensuales para Instagram y LinkedIn, y un informe mensual de resultados. Cualquier servicio adicional requerirá acuerdo escrito."
Error 3: Falta de capacidad de alguna de las partes
Un contrato firmado por un menor de edad sin representación de sus tutores es nulo. Un contrato firmado por un empleado sin poder de representación suficiente puede ser anulable. Un contrato firmado por el administrador de una sociedad cuyo cargo ha caducado o cuyas facultades no cubren ese tipo de actos puede ser impugnable.
Solución: en contratos con empresas, verifica que quien firma tiene poder de representación suficiente (administrador inscrito en el Registro Mercantil, apoderado con poder notarial suficiente). En contratos con particulares, comprueba que son mayores de edad y tienen plena capacidad de obrar.
Error 4: Cláusulas abusivas en contratos con consumidores
Si tu contrato es con un consumidor (persona física que actúa fuera de su actividad profesional), el Real Decreto Legislativo 1/2007 (TRLGDCU) establece un amplio catálogo de cláusulas que se consideran abusivas y son nulas de pleno derecho. Las más frecuentes en contratos de servicios:
- Penalizaciones desproporcionadas por cancelación.
- Limitaciones de responsabilidad que dejen al consumidor sin protección ante daños directos.
- Cláusulas que permitan al proveedor modificar unilateralmente el precio sin causa justificada.
- Prórroga automática sin información previa suficiente.
- Renuncia del consumidor a derechos legalmente irrenunciables.
La nulidad de una cláusula abusiva no invalida el resto del contrato, pero deja sin efecto esa cláusula — precisamente la que querías usar para protegerte.
Error 5: El contrato fue modificado verbalmente después de firmarse
Es muy frecuente que, durante la ejecución de un contrato, las partes acuerden verbalmente cambios sobre lo pactado: ampliar el plazo, reducir el alcance, ajustar el precio. Estos acuerdos verbales son difíciles de probar y pueden contradecir el contrato escrito, generando confusión sobre qué es lo que realmente se acordó.
Solución: incluye en el contrato una cláusula de integración y modificación: "El presente contrato constituye el acuerdo completo entre las partes y sustituye cualquier acuerdo previo, oral o escrito. Cualquier modificación deberá constar por escrito y ser firmada por ambas partes." Y cuando surja un cambio durante la ejecución, formalízalo con una addenda o una orden de cambio firmada digitalmente antes de ejecutarlo.
El contrato bien redactado + bien firmado = máxima protección
Evitar estos cinco errores te da un contrato que resiste el escrutinio judicial. Pero incluso el contrato mejor redactado puede fallar si no puedes probar quién lo firmó y que no ha sido modificado. La firma electrónica con certificado de auditoría cierra ese círculo: prueba matemáticamente que ese documento exacto fue firmado por esa persona en ese momento.
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